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El amor heorico de una madre

Originally Appeared in : 9812-6/7/18

Cuando tenía más o menos unos siete años, mi mamá me contó la historia sobre una señora que fue diagnosticada con cáncer durante su embarazo. Esta mujer tuvo que tomar una decisión muy difícil: recibir un tratamiento que afectaría el bienestar del bebe o esperar hasta después del parto para recibir el tratamiento necesario. Esta mujer heroica de la cual contaba mi mamá optó por esperar. Seis meses después del nacimiento de su hija, la señora murió.

 

Cuando ingresé al seminario en el 2002 escuché por primera vez la historia de Gianna Beretta Molla, una pediatra italiana que en 1961 enfrentó la misma difícil situación que la señora de la historia de mi mamá. Luego de ser diagnosticada con un tumor en su útero durante su cuarto embarazo, Gianna tuvo que tomar una decisión que ninguna familia desea enfrentar. Los médicos extrajeron el tumor con el deseo de salvar tanto la vida de la madre como la de la bebe. Una semana después de dar a luz a una hermosa niña llamada Gianna Emanuela, Gianna Molla murió. El Papa Juan Pablo II la beatificó en 1994 y luego la canonizó el 16 de mayo de 2004. Su esposo e hijos, entre ellos Gianna Emanuela, asistieron a la ceremonia.

 

“¿Por qué no han canonizado a mi bisabuela?” me pregunté la primera vez que leí un artículo sobre San Gianna Molla. “¡Ambas hicieron lo mismo!” El saber desde mi niñez sobre la decisión heroica de mi bisabuela de optar por la vida de su hija sobre su propia vida hizo que de alguna manera esta decisión extraordinaria se convirtiera para mí algo ordinario. Desde joven había escuchado a mi mamá hablar de su abuela Clotilde Coquis, y por esta razón me parecía natural de que una madre eligiera igual que ella. Aprendí sobre el generoso amor de una madre que está dispuesto a perderlo todo por el bien de su bebe, incluso la propia vida. Durante la canonización de Santa Gianna Molla, el Papa Juan Pablo II recordó que “Gianna fue sencilla pero particularmente [una] significativa mensajera del amor divino… siguiendo el ejemplo de Cristo, que ‘habiendo amado a los suyos... los amó hasta el extremo’, esta santa madre de familia fue heroicamente fiel al compromiso asumido el día de la celebración de su matrimonio. El sacrificio extremo que selló su vida testimonia cómo sólo quien tiene el valor para entregarse totalmente a Dios y a los hermanos se realiza personalmente.” Así como Jesús le devolvió la vida a Lázaro en Betania sólo para que su vida fuese quitada días más tarde en Jerusalén, el valor de mi bisabuela y de Gianna Molla es testimonio de una perfecta imitación del amor de Cristo para el pueblo de Dios.

 

Mi abuela tenía una fotografía de su madre sobre su mesa de noche, un retrato a blanco y negro enmarcado en plata. Solo tenía veintidós cuando su mamá murió en 1937, y ella quedó a cargo de criar a sus dos hermanas menores. Hombres y mujeres ordinarios toman decisiones heroicas a diario por las cuales se conforman más a Cristo y crecen en santidad. Mi bisabuela quizás nunca será canonizada como Santa Gianna Molla, pero no tengo duda que su heroico acto de amor le ha ganado un lugar entre los santos del cielo. 

 

Padre Pablo Migone, es Canciller de la Diocesis de Savannah y reside en la Catedral de San Juan Bautista, Savannah.

 

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