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Los mártires de Georgia: celo misionero por almas

Originally Appeared in : 9820-9/27/18

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Un gran fervor religioso invadió España en 1492 cuando los reinos españoles se unificaron bajo los reyes católicos Fernando e Isabel, el último califato de Granada fue derrotado después de casi 800 años de presencia musulmana, y Cristóbal Colón aseguró un nuevo continente para la corona. Los españoles del siglo XV, sin duda, vieron la mano de Dios presente en estos importantes eventos. Al concluir la reconquista de España y el restablecimiento del cristianismo en toda la península, los españoles creían firmemente que Dios mismo había proporcionado nuevas tierras para conquistar y nuevos pueblos para evangelizar.

 

Este fervor religioso proporcionó innumerables fieles dispuestos a dejar todo detrás para predicar el evangelio. Por siglos España abasteció misioneros al mundo entero, incluyendo todos los sacerdotes en la parroquia de mi infancia en el Perú. Entre los misioneros del siglo XV surgió Fray Pedro de Corpa, ordenado en 1584 en Castilla, Fray Pedro se ofreció como voluntario en 1587 junto con once otros frailes para evangelizar el Nuevo Mundo en la provincia de La Florida. Los frailes se embarcaron hacia La Habana y luego continuaron en un viaje de seis días a San Agustín, Florida. Fray Pedro trabajó en una misión cerca de San Agustín hasta que llegaron doce frailes más, permitiéndole a él y a otros frailes evangelizar más al norte. Se desconoce exactamente cuándo llegó Fray Pedro a la misión de Tolomato (ubicada al norte de la ciudad actual de Darién, Georgia), pero su asignación allí fue significativa ya que esta era la ciudad principal del pueblo Guale, y su cacique era considerado el principal entre los Guale.

 

Historiadores relatan que los frailes enviados a los aproximadamente 3.000 Guale llegaron pacíficamente y dispuestos a acomodarse a la cultura indígena. Los frailes respetaron las jerarquías de poder tradicional y ciertas prácticas culturales en la práctica de la fe. Los misioneros descalzos fueron enviados sin protección militar y fueron bien recibidos por el pueblo indígena.

 

Un poema escrito por Fray Alonso Escobedo a principios del siglo XVII describe a Fray Pedro haciendo mención de su vida de pobreza, castidad y obediencia. Escobedo relata que: “las personas que lo acompañamos a la tierra donde vivíamos juntos somos testigos de su santidad. La pobreza era su virtud favorita. Admiraba el casto y santo coro angelical y era sumiso a su obispo o superior, siempre demostrando su obediencia al obedecer rápidamente a todo lo que se le pedía. Siendo un hombre sabio y santo, el amor de Dios ardía en su corazón, y por medio del autocontrol, la abstinencia y la oración, le dio buen ejemplo a los indios del oeste (Nuevo Mundo) por quienes trabajó para convertir”.

 

Este mes de septiembre marcó el 421º aniversario del martirio de Fray Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros Blas, Miguel, Antonio y Francisco. Estos frailes murieron durante su misión al pueblo Guale de Georgia como mártires defendiendo la enseñanza de la iglesia sobre el matrimonio cuando un cacique bautizado quiso tomar una segunda esposa.  Ahora que la Diócesis de Savannah avanza la causa para la beatificación de estos frailes, recordamos su heroica virtud y valentía en la defensa de la fe. Recordamos y deseamos imitar su celo por las almas. Admiramos su desapego al dejar todo detrás en España para predicar el evangelio.  Oramos para que el sacrificio que los frailes ofrecieron sea reconocido oficialmente por la iglesia y podamos llamarlos beatos entre los santos.

 

Padre Pablo Migone, es Canciller de la Diocesis de Savannah y reside en la Catedral de San Juan Bautista, Savannah.

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