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Sobre nuestros seminaristas

Originally Appeared in : 9824-11/22/18
Hace poco visité dos de los seminarios donde estudian nuestros seminaristas de la Diócesis de Savannah para ser nuestros futuros sacerdotes. Como Director Vocacional tengo una perspectiva privilegiada de las cosas buenas que están ocurriendo en los seminarios, lo cual me llena de gran esperanza para el futuro. 
 
Siempre que visito los seminarios me encuentro con muchachos jóvenes y alegres. Estos son jóvenes que han decidido responder con gusto a una invitación de Jesús mismo a seguirlo de una manera radical. Jesús ha llenado sus corazones de amor por él y su pueblo. Estos muchachos están ansiosos por crecer en santidad para luego ser nuestros líderes espirituales. Aman a la Iglesia y desean ser parte de su renovación. Existe en ellos un profundo sentido de convicción. Nadie les obliga a ir al seminario y nadie les obliga a quedarse allí, pero estos jóvenes permanecen determinados a seguir a Cristo de una manera radical.
 
También en los seminarios encuentro sacerdotes y profesores que conocen bien a sus alumnos. Retan a los seminaristas cuando es necesario pero también saben animarlos cuando es necesario. Los seminaristas actuales son producto de la cultura y la sociedad de hoy, no crecen en un vacío, por lo tanto un buen seminario comprende bien de donde vienen estos muchachos con el fin de ayudarlos a madurar y crecer más íntimamente a Cristo. La fraternidad, el desarrollo de relaciones saludables, la salud física, el crecimiento académico y la asesoría desempeñan papeles esenciales en la vida de un seminarista, junto con la esperada formación espiritual.
 
Los seminarios de hoy siguen de cerca las instrucciones establecidas por el Santo Papa Juan Pablo II en 1992 en el documento titulado “Pastores Dabo Vobis” o “Les daré pastores.” Este documento escrito después de una reunión mundial de obispos ofrece un plan uniforme a seguir por todo seminario para la formación de nuevos sacerdotes. Tomó algún tiempo para que las instrucciones de “Pastores Dabo Vobis” sean implementadas, por lo que los sacerdotes ordenados en los últimos 20 años más o menos son el producto del plan de formación presentado por Juan Pablo II.
 
El modelo que proporciona “Pastores Dabo Vobis” se basa en cuatro dimensiones identificadas por el Papa. Estas áreas específicas de la vida de un seminarista necesitan atención para que el joven madure a ser un buen sacerdote. Estas son: la dimensión humana, dimensión espiritual, dimensión pastoral y dimensión intelectual. De estas, aunque todas son necesarias, el Papa Juan Pablo Paul II enfatiza la importancia de la formación humana. Escribe en el documento: “para que su ministerio [sacerdotal] sea humanamente lo más creíble y aceptable, es necesario que el sacerdote plasme su personalidad humana de manera que sirva de puente y no de obstáculo a los demás en el encuentro con Jesucristo Redentor del hombre”. En otras palabras, si un sacerdote no tiene la capacidad para comunicar eficazmente el mensaje de Cristo a los demás por medio de su humanidad, este no será un sacerdote efectivo.
 
Pese a sus dificultades y altibajos, el ser Director Vocacional me da un tremendo conocimiento de lo que está sucediendo actualmente en los seminarios y me da pistas de lo que está por venir. Estamos bendecidos con veinte seminaristas en nuestra diócesis, y puedo decir con confianza que tenemos un grupo de jóvenes excelentes. Nuestros seminaristas están abiertos al proceso de formación y lo que más desean es servir a cada uno de nosotros aquí en nuestra diócesis.
 
Padre Pablo Migone, es Canciller de la Diocesis de Savannah y reside en la Catedral de San Juan Bautista, Savannah.
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