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La puerta estrecha de la cruz

Originally Appeared in : 9914-7/4/19
En una mañana de domingo hace diez años durante mi visita a la fascinante ciudad de Estambul, me dirigí a una de las pocas iglesias católicas de la ciudad para asistir a la Misa. Fui temprano ya que no tenía la dirección exacta, pero el portero del hotel si me había explicado un poco donde se encontraba la iglesia. Caminé varias veces por las dos mismas cuadras de una avenida muy transitada de la ciudad y no pude encontrar la iglesia. ¿Cómo podía no verla? ¡Esta era la catedral de Estambul!
 
Finalmente me di cuenta que personas pasaban por una puerta estrecha por lo que parecía ser un edificio de departamentos. Me asomé y vi que la puerta conducía a un pasillo el cual terminaba en un patio. Entré por la puerta, tomé unos veinte pasos y me di con una gran sorpresa. Al terminar el pasillo vi la fachada de la Catedral del Espíritu Santo. La iglesia había sido construida para cumplir con el código de edificación del imperio otomano donde las fachadas de iglesias no podían ser vistas desde la calle. La iglesia había sido construida en un patio interno con un edificio en frente para bloquear la vista.
 
Una puerta común, algo estrecha y nada especial me condujo a mi destino. Yo esperaba una gran fachada, pero me sorprendí al encontrar un camino simple, pequeño y estrecho. Había pensado que sería fácil encontrar la catedral, pero no fue así.
 
Jesús nos dice, "esfuércense en entrar por la puerta estrecha." La puerta estrecha que conduce a la salvación puede ser fácilmente no reconocida. Muchos pasan cerca de ella sin verla. Otros se dan por vencidos en su búsqueda, desesperan y pierden toda esperanza.
 
San Pablo describe como muchos se desalientan al enfrentar las varias dificultades de la vida. Nos anima a ver estas pruebas como una preparación de parte de Dios así como un padre prepara a su hijo para el futuro a través de la disciplina. En lugar de dudar y desanimarse cuando las cosas se ponen difíciles, debemos levantar nuestras manos caídas, fortalecer nuestras rodillas que tiemblan y enderezar los caminos tortuosos por donde debemos pasar, para que el cojo no se descamine y más bien se mejore (Hebreos, 12).
 
La puerta a la salvación es estrecha porque exige cargar la cruz. Pasar por la puerta estrecha requiere no sólo la gracia de Dios, sino también el mismo amor que condujo a Jesús a la cruz. La presencia misma de la cruz hace la puerta estrecha, pero a la vez, la cruz es la puerta de la salvación.
 
Muchos desesperan, pierden la fe y le hacen la guerra a Dios a causa de la cruz. Sin embargo la cruz contiene la llave para pasar por la puerta estrecha. De la misma manera que no reconocí la puerta que me conducía a la iglesia, muchos caminan frente de la cruz y no logran ver en ella la puerta de la salvación. No debemos dejar de ver en la cruz la puerta estrecha a través la cual sólo pasan unos pocos. Por medio de las dificultades de la vida, las cruces que cargamos, nos acercamos más a Cristo, y en El encontramos la salvación.
 
Padre Pablo Migone es Canciller de la Diocesis de Savannah.
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