Pedro Rubalcava, director of music development and outreach at Oregon Catholic Press in Portland, leads delegates in song Sept. 20 during the Fifth National Encuentro, or V Encuentro, in Grapevine, Texas. (CNS photo/Tyler Orsburn)
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Encuentro comienza con mesaje papal, oraciones para víctimas de abuso

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GRAPEVINE, Texas--Un video mensaje del papa Francisco y una procesión de cruces representando a todas las regiones episcopales participantes abrieron el primer día de la quinta Reunión Nacional del Encuentro programada para el 20 al 23 de septiembre en Grapevine.

 

Con corazones llenos de emoción y alegría, unos 3,000 líderes del ministerio hispano le dieron la bienvenida a los representantes de cada una de las 14 regiones episcopales que se acercaban al escenario, llevando cruces y banderines de color que se usaron en reuniones durante el proceso de discernimiento y consulta que comenzó en sus parroquias. Las cruces fueron colocadas en el escenario por los obispos encargados de cada región.

 

El papa Francisco animó a la audiencia con un video mensaje que fue recibido con una gran ovación.

 

“Veo que el Quinto Encuentro es una manera concreta de la iglesia en los Estados Unidos para responder al desafío de ‘salir’ de cualquier tipo de comodidad, de instalación y convertirse en fermento de comunión con todos los que buscan un futuro de esperanza, especialmente con los jóvenes y con las familias que viven en las periferias de la sociedad”, dijo el pontífice.

 

Pidió a las personas presentes que continúen el proceso de conversión pastoral a todo nivel a través de un encuentro con los demás centrado en la adoración de Jesucristo.
La reunión, también conocida por organizadores como el “V Encuentro,” reúne bajo un mismo techo a unos 2,700 representantes diocesanos, 125 obispos de 159 diócesis y arquidiócesis de todo el país y otros miembros de organizaciones católicas. Durante el evento de cuatro días, planearon continuar el proceso de discernimiento para desarrollar un plan pastoral nacional para el ministerio hispano.

 

El cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dio la bienvenida a la multitud y abordó la necesidad de sanar y dar cuentas por el escándalo de abuso sexual por parte de sacerdotes.

 

El cardenal dijo que, como obispos, habían fallado en “lo que Dios espera de sus pastores. Por esto, pedimos perdón nuevamente tanto al Señor como a los que han sido perjudicados, y de ustedes, el pueblo de Dios”. 

 

Enfatizó que hay esfuerzos que se están realizando para apoyar y acompañar a víctimas y sobrevivientes en su sanación y para implementar protecciones más fuertes contra el abuso sexual.

 

“En medio de esta oscuridad, el Encuentro es una luz que brilla e ilumina el camino hacia adelante. El entusiasmo, la compasión, el amor y la alegría del proceso del Encuentro es un medio de gracia. Un regalo para nosotros al reconstruir la iglesia”, dijo el cardenal, dijo a los participantes.

 

El arzobispo Gustavo García-Siller de San Antonio dirigió la oración de la tarde y pidió oraciones por víctimas que han sido abusadas sexualmente por sacerdotes. 

 

“Oremos a Dios por las víctimas de los crímenes que nos han llevado a esta crisis. Hagan todo lo posible por la sanación de todas las víctimas de estos abusos y oren también por los perpetradores y por nosotros, sus pastores”, dijo el arzobispo García-Siller.

 

Recordando las casi cinco décadas de encuentros en los Estados Unidos, la Hermana de la Misericordia Ana María Pineda, teóloga de la Universidad de Santa Clara en California, dijo que la reunión de Texas marcaba un momento histórico.

 

“Somos las personas mayores y los descendientes de la historia sagrada entretejidos con los muchos hilos del pasado y el presente y mirando hacia el futuro”, dijo la hermana Pineda. “Recordamos el pasado y (recordamos) cómo Dios ha viajado con nosotros a lo largo de estas décadas como hispanos católicos, latinos”.

 

La hermana Pineda ha participado en todos los encuentros desde 1972, cuando se organizó el primer Encuentro en Washington. En esa primera reunión, sacerdotes, obispos y líderes laicos propusieron formas importantes para atender las necesidades pastorales de los hispanos católicos.

 

En 1977, el segundo Encuentro también se realizó en Washington con el tema “Pueblo de Dios en Marcha”.

 

La hermana Pineda dijo que se acuerda que fue “como un momento de Pentecostés”. Ese año, unos 1,200 líderes hispanos católicos reflexionaron sobre temas como la evangelización, los ministerios, los derechos humanos, la educación y la responsabilidad política.

 

La hermana Pineda lo describió como un punto de cambio en el cual se compartieron historias de alegría, tristeza, abandono y esperanza. Se unieron como una comunidad hispana y se dieron cuenta de las contribuciones que ofrecían a la sociedad y la iglesia. A la vez, la iglesia estaba motivada para responder más auténticamente a las necesidades de esa comunidad que iba creciendo.

 

El tercer Encuentro, en 1985, se enfocó en la juventud, los pobres y la dignidad humana, y el fruto fue la creación de un plan pastoral nacional para el ministerio hispano.
Encuentro 2000 abrazó las comunidades culturalmente diversas de los Estados Unidos y las contribuciones culturales y religiosas que también enriquecen a la iglesia, dijo la hermana Pineda.

 

El obispo Michael F. Olson de Fort Worth dio la bienvenida a los participantes e invitados internacionales como el arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos; Guzmán Carriquiry, secretario de la Comisión Pontificia para América Latina; y obispos-representantes del consejo episcopal latinoamericano, o CELAM, así como también obispos de Canadá, El Salvador y México.

 

A través de un proceso de trabajo misionero, consulta, desarrollo de liderazgo y construcción de comunidad, el Encuentro busca desarrollar mejores formas en que la Iglesia Católica pueda responder a las necesidades de los católicos hispanos en las parroquias de todo el país y fortalecerlos como líderes y discípulos misioneros.

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