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El compromiso como camino a la felicidad

Originally Appeared in : 9916-8/1/19

Esta mañana escuché en la radio un fascinante reportaje sobre el funcionamiento de la mente humana. El científico que fue entrevistado describió un reciente estudio que realizó el cual produjo resultados sorprendentes: las personas que toman decisiones concretas e irrevocables son más felices que aquellas que prefieren mantener varias opciones abiertas sin elegir definitivamente una cosa sobre otra. El científico quedó tan impresionado con los resultados de su investigación que inmediatamente le propuso matrimonio a su novia con quien había cohabitado por diez años. El hombre afirmó que ahora se encuentra más feliz y que ama a su esposa más que nunca. Como científico que acepta la veracidad de los resultados obtenidos mediante el método científico, se sintió obligado a poner en práctica en su vida personal lo que había demostrado por medio de su trabajo. 

 

Al concluir el reportaje en la radio nacional pública consideré la relevancia de la conclusión del estudio en la sociedad actual. Estamos enfrentando estos días una crisis general de compromiso. No sólo ha disminuido el compromiso al matrimonio, al sacerdocio y a la vida religiosa, sino que hasta el compromiso a los planes de fin de semana también están en crisis. Es ahora aceptable vivir sin comprometerse a las cosas más mínimas: todo plan es tentativo, siempre esperando a ser confirmado. A muchos les preocupa que alguna mejor oferta llegará, o temen que si se comprometen quizás luego no estarán dispuestos a llevar a cabo el compromiso. Nuestra capacidad de comunicación instantánea ha acelerado esta actitud. Ahora somos capaces de confirmar una cita unos pocos minutos antes, o cancelarla porque surgió algo más interesante.

 

El científico del reportaje describió dos tipos de sujetos en uno de sus estudios. Uno fue dado la opción a elegir un abrigo de entre muchos y quedárselo. El otro fue dado la opción a elegir un abrigo de entre muchos pero tenía la opción de cambiarlo cada vez que deseaba. El primer sujeto eligió su abrigo y se sentía feliz cada vez que lo portaba – era decisivamente su abrigo. El segundo sujeto sin embargo continuó a cuestionar su decisión y encontraba siempre algún problema con todo abrigo que llevaba. El compromiso de hecho elimina la posibilidad de escoger otras opciones, pero el mismo compromiso provee permanencia, estabilidad y felicidad.

 

Las siguientes palabras se atribuyen al presidente norteamericano Abraham Lincoln: "el compromiso es lo que transforma una promesa en realidad. Son las palabras las que hablan con valentía de las intenciones y las acciones las que hablan más fuerte que las palabras. Es hacer tiempo cuando no lo hay, perseverar momento tras momento tras momento y año tras año tras año. El compromiso es lo que da forma al carácter; la habilidad de transformar la cara de las cosas. Es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo".

 

Lincoln reconoció que el compromiso requiere perseverancia y trabajo constante. Se necesita para forjar carácter y demostrar integridad. El Papa Benedicto XVI recordó a los jóvenes en el 2010 que "cada uno de nosotros fue creado no para tomar decisiones provisionales o reversibles, pero decisiones definitivas e irrevocables que dan sentido a la existencia". Es al comprometerse con el bien más grande posible, el amor de Dios que perdura para siempre, que la existencia verdadera inicia y se encuentra la felicidad eterna. 

 

Padre Pablo Migone es Canciller de la Diocesis de Savannah.

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