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By: Moises Sandoval (CNS)
Originally Appeared in : 9811-5/24/18

Yo me crie durante la Gran Depresión de los 1930 en un hogar sin electricidad, sin alcantarillado, sin radio, televisión, sin ningún tipo de teléfono, menos un celular. No recibíamos periódicos, ni revistas ni lo que hoy llamamos correo basura. Teníamos sólo unos pocos libros.

 

No teníamos camión o auto, entonces no podíamos asistir a la Misa regularmente, aunque la iglesia estaba apenas a siete millas de nuestra casa. Vivíamos en un mundo insular de pequeñas fincas en los estribos de la cordillera Sangre de Cristo.

 

By: Padre Pablo Migone
Originally Appeared in : 9810-5/10/18

En el día de Pentecostés hace nueve años vi miles de pétalos de rosa descender gradualmente desde el enorme óculo del Panteón de Roma. Bomberos escalaron este edificio, el más antiguo del mundo aún en uso, y dejaron caer miles de pétalos rojos como una lluvia ligera sobre los fieles reunidos después de la Misa. Fue apropiado que los bomberos hagan esto, pues Pentecostés es su fiesta patronal.

 

By: Padre Pablo Migone
Originally Appeared in : 9808-4/26/18

El último documento publicado por el Papa Francisco describe una trayectoria por la cual una infinidad de fieles han transitado: el camino de la santidad. El Papa inicia su Exhortación Apostólica citando las bienaventuranzas de las cuales el documento toma su nombre, “Gaudete et Exultate, Alegraos y Regocijaos”. En ellas, enseña el Papa, se encuentra lo que constituye la santidad. “Las Bienaventuranzas son como el carnet de identidad del cristiano,” escribe Francisco. Estas enseñanzas desafiantes y directas de Jesús describen lo que significa ser un fiel cristiano.

 

By: Mary Hood Hart
Originally Appeared in : 9808-4/12/18
By: Padre Pablo Migone
Originally Appeared in : 9808-4/12/18
By: Padre Pablo Migone
Originally Appeared in : 9807-3/29/18
By: Padre Pablo Migone
Originally Appeared in : 9806-3/15/18
By: Staff
Originally Appeared in : 9805-3/1/18

(Haga clic en la imagen a continuación para ver un PDF)

By: Padre Pablo Migone
Originally Appeared in : 9805-3/1/18

Cuando recién iniciaba el seminario, tuve que elegir un apostolado donde por dos o tres horas a la semana serviría a las personas más necesitadas en alguna capacidad. Elegí la misión urbana en el centro de Steubenville, Ohio, así que semanalmente iba a una Iglesia Metodista con otro estudiante como voluntario a un comedor popular. Algunas veces ayudaba en la cocina, en otras ocasiones arreglaba latas en la despensa, pero sin falta siempre servía la comida y al terminar de hacerlo, me sentaba con los hombres y las mujeres que venían a comer un buen plato de comida gratuito.

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